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La dicha de ser Joven…
Han pasado 12 años desde que Dios me permitió conocer su iglesia, en estos años he tenido la oportunidad de vivir momentos que jamás viví antes, y ni que decir de todas las maravillas de las que he sido testigo. Pero hay algo en particular que me hace reflexionar y gritar la emoción que llena mi corazón: El Ser Joven y Pertenecer a este Pueblo tan Especial.
Cuando tenia 11 años, asistía a los estudios de niños, nos platicaban historias bíblicas, nos enseñaban a como ser buenos niños, a respetar a nuestros padres, a ser educados y sobre todo a disfrutar de lo que Dios nos concede.
El tiempo ha transcurrido, ya no soy un niño, pero estoy en una de las mejores etapas del hombre: La Juventud. Etapa en donde la mayoría de los jóvenes hacen y deshacen de su vida, cada quien elige lo que será de ella; unos se divierten con las bebidas alcohólicas, otros en las drogas, incluso hay quienes haciendo mal a los demás satisfacen su necesidad de diversión. Pero a mi me ha tocado algo muy especial, y aunque a veces los comentarios mordaces de los compañeros de edad son constantes, no me hacen desistir, por el contrario, me hacen valorar cada ves más el lugar que Dios me ha dado en su pueblo.
Hoy tengo paz, salud, tranquilidad, una familia unida, un techo que me cobije, una profesión en que desempeñarme, muchos amigos (y de los verdaderos) y un sinfín de dones mas. Pero sé que todo esto no ha venido solo, ni es porque yo lo haya buscado, sino ha sido el cuidado de Un Gran Hombre de Dios, que nos ha enseñado una forma correcta de vivir en limpieza y santidad ante los ojos de Dios, esto a su vez nos hace mejores ciudadanos para el mundo en el que vivimos.
Un claro ejemplo de estos cuidados son las reuniones de jóvenes que se realizan en todos los lugares donde la iglesia tiene presencia, pero hablaré en específico de los que se han realizado en este estado, en especial este próximo pasado.
Llegué a las 9:45 am al templo y al entrar vi a unos compañeros del municipio de Calkiní y Cd del Carmen que ya habían llegado, estaban tomando su desayuno, mismo que fue preparado por la iglesia anfitriona para este evento; al entrar todos me saludaron –la paz del Señor Hermano- a lo que respondí –Amén- y enseguida me senté a platicar con ellos mientras seguían desayunando, al estar sentado con ellos, por un momento sentí como si todo hubiese quedado detenido ya no escuchaba las voces de ellos, solo sentí el aire que me rodeaba y pensé, “que paz tan hermosa, que tranquilidad se vive aquí” y recordé lo que dice la biblia, -”cuán hermoso es habitar los hermanos todos en comunión”- regresé de aquel momento y seguí disfrutando cada segundo que pasaba con mis hermanos.
Se llegó la hora del primer estudio y todos nos dirigimos hacia el interior del templo para ocupar nuestros lugares y empezar a bendecir a Dios. Terminó la consagración y el ministro que presidía comentó –nuestro tema a tratar será “la disciplina en el noviazgo” y dio el texto de inicio.
Transcurría el estudio y se nos recordaba la enseñanza que Dios le ha dado a su iglesia a través del hombre que él puso para dirigirla; no cabe duda que el cuidado de este Gran Hombre de Dios para los jóvenes es muy grande. Durante el desarrollo del tema pensaba: para los jóvenes que no conocen a Dios, el noviazgo es una moda, un pasatiempo donde no hay reglas ni límites, no existen propósitos u objetivos específicos, más que la satisfacción mera del cuerpo; mientras que para el pueblo de Dios es una etapa durante la cual se buscan personas afines para la formación de un matrimonio y por consecuente, una familia.
Terminó el estudio y se nos anunció un receso de 3 hrs los cuales podíamos aprovechar para convivir con nuestros compañeros. Durante el receso se nos brindó un refrigerio y un compañero que es de profesión maestro, nos invitó a reunirnos en el comedor de la casa pastoral para realizar juegos y así conocernos un poco más. Era muy notable la participación y alegría de los asistentes, todos riendo, conviviendo en paz y armonía.
Llegó la hora de la comida y los hermanos nos invitaron a acomodarnos en las mesas para ser partícipes de los alimentos preparados. Pude observar otra de las enseñanzas que tiene este pueblo, “darle gracias a Dios antes de tomar nuestros alimentos” recorrí las mesas con mis ojos y veía a las señoritas con sus chalinas a los jóvenes con su cabeza baja, ambos con mucha reverencia pidiendo a Dios bendijera los alimentos. Durante la comida también pude observar la tranquilidad y paz que tenemos como pueblo de Dios; terminamos de comer y enseguida fue repartido el postre.
Terminó la hora de la comida y con ello el inicio del segundo estudio en la casa de oración. Nuevamente todos nos dirigimos hacia el interior del templo para tomar nuestros lugares. Esta ocasión el estudio fue impartido por el ministro encargado de la iglesia de Cd del Carmen, y nos habló acerca del “mal uso del internet y los teléfonos celulares” nos invitaba a tener mucho cuidado con la información personal que manejamos a través de la red, ya que hay personas perversas que sólo buscan perjudicarnos y desviarnos de nuestro servicio a Dios. El consejo fue muy claro -ser prudentes, saber discernir entre lo bueno y lo malo-.
Terminó el estudio y se nos anunció de la próxima reunión a fin de mes, a realizarse en un lugar de esparcimiento y recreación. Con una oración nos despedimos del lugar en el que estamos momento que aprovechamos para pedirle a Dios permitiera a nuestros compañeros que venían del interior del Estado a llegar con bien a sus lugares de origen.
Saliendo del interior del templo, se nos invitó para tomarnos la foto del recuerdo, y se nos anunció que asistiríamos al malecón de la ciudad para caminar y convivir un poco más. Nos trasladamos hasta ese lugar en los carros de los hermanos jóvenes y de algunos encargados.
Llegando al lugar citado algunos aprovecharon para tomarse fotografías pues había un atardecer de postal, afortunadamente a los que vivimos aquí siempre se nos es permitido disfrutar de esta maravilla del creador.
Ya todos reunidos en el lugar de concentración acordado, los jóvenes que en sus profesiones se dedican a este tipo de actividades (licenciados en educación física y educación primaria) nos invitaron a organizarnos para realizar juegos de integración, todos nos unimos para disfrutar de estos momentos de diversión.
Estaba tan entretenido jugando con mis demás compañeros que no me había dado cuenta que a nuestro alrededor ya teníamos a varias personas observándonos jugar, se podía notar en ellos una sonrisa al vernos jugar, supongo que les transmitíamos la alegría que sentimos al ser como somos por la gracia de Dios, incluso hasta los turistas que pasaban nos tomaban fotos. Al principio me pareció extraño esto que observaba, pero recordé, “esta paz que vivimos la transmitimos a quienes nos observan, a través de nuestra conducta”.
Las horas transcurrieron y la hora de partir cada quien hacia sus lugares de origen había llegado, con cierta tristeza nos despedimos unos de otros comentando -nos veremos en la próxima reunión si así Dios nos permite-.
A todo esto podría decir miles de palabras, sin embargo solo usaré unas breves para resumir esto que me ha tocado vivir: Qué grande dicha la de ser joven y pertenecer a este gran pueblo de fe. No hay dicha más grande ni regalo mejor que crecer y vivir sirviendo a Dios.
Hasta la próxima reunión si así Dios nos permite.. hasta entonces “Firmes y Adelantes huestes de la fe, sin temor alguno que Jesús nos ve.





