
La riqueza que le otorga valor a un pueblo se encuentra en sus forjadores: en aquellos hombres que han sabido conducir y formar ese sello de distinción hacia su pueblo. De esta manera es como el Apóstol de Jesucristo Samuel Joaquín Flores hace evidente el secreto del desarrollo de su pueblo y la contundencia de su trabajo.
Actualmente hablar de los grandes logros de la iglesia La Luz del Mundo a nivel internacional; su presencia en más de 40 países, más de 5 millones de fieles en todo el mundo, templos monumentales, obra social y cultural entre otros, nos remota por fuerza al trabajo del Apóstol de Jesucristo.
La fuerza de su predicación y la propagación de doctrina al nivel mundial ha resultado en el constante crecimiento de un pueblo que cada día va ganando terreno contra el oscurantismo religioso y que se opone a la enajenación de los sentidos del hombre mediante la utilización de argumentos y representaciones que ofenden la grandeza de Dios al tratar de reducirlo a una imagen.
El trabajo para el Apóstol de Jesucristo no ha sido fácil, han sido muchas las ocasiones en que algunos influidos del dolor y amargura ante el éxito de su trabajo, buscan desprestigiar su labor valiéndose de la calumnia y la difamación, otros quieren a toda costa obstaculizar sus proyectos y objetivos; pero la gracia de Dios que existe en estos hombres les lleva a superar cada obstáculo que se les presenta.
Es así como unos cuantos intentan desprestigiar su labor, muchos más como organizaciones, medios de comunicación y gobiernos de los países donde tiene presencia la iglesia, le hacen innumerables reconocimientos públicos a su labor humanitaria y social.
El trabajo realizado por el Apóstol de Jesucristo durante estos años ha sido incesante, agotador al ser humano, pero siempre realizado con un profundo amor a ese pueblo que ha creído firmemente que el Dios que envió a Jesucristo para salvación de nuestra alma y levantó grandes hombres para conducir a su pueblo en sus distintas etapas, es el mismo que ha levantado al Apóstol Samuel Joaquín Flores para conducir a este pueblo especial.
Por esa razón es que las críticas, los comentarios mordaces y soeces, las oposiciones y las envidias de aquellos que como dice la biblia “tienen ojos y no ven”, lejos de disminuir nuestro amor y debilitar nuestra fe, obran en forma contraria y fortalecen nuestra seguridad en que hemos creído a un verdadero Apóstol de Jesucristo.







